En el workshop FinHábitat 2025, organizado por el Foro de la Vivienda Rosario el pasado 6 de octubre, cada asistente recibió una cuchara sopera al ingresar. No era un simple obsequio: evocaba la anécdota de un empresario rosarino que solía decir que “hay que llevar siempre una cuchara en el bolsillo, por si un día llueve sopa”. La frase sintetizaba el espíritu del encuentro: estar preparados para cuando lleguen las oportunidades.
Tres semanas después, esa lluvia parece haber comenzado.
El ICBC Argentina y la desarrolladora IRSA anunciaron un convenio para ofrecer créditos hipotecarios a 20 años destinados a la compra de departamentos en construcción dentro del complejo Human Abasto, en la Ciudad de Buenos Aires.
El acuerdo marca la primera aplicación concreta del sistema de hipotecas divisibles en Argentina, una herramienta que permite financiar unidades en pozo y que fue el tema central debatido en FinHábitat 2025.
Hasta ahora, los bancos solo podían otorgar créditos hipotecarios sobre propiedades terminadas y escrituradas. La nueva figura, recientemente habilitada por el Gobierno nacional, permite que la hipoteca se constituya sobre el conjunto del proyecto y luego se “divida” proporcionalmente entre las unidades individuales una vez adjudicadas.
El resultado es un cambio estructural en el mercado: por primera vez, una entidad financiera puede participar en el financiamiento desde la etapa de construcción, acercando crédito real a los compradores finales.
El convenio IRSA–ICBC ofrece préstamos hipotecarios a 20 años, en pesos, para adquirir unidades del proyecto Human Abasto, que se construye sobre la ex manzana del Mercado del Abasto.
“Este acuerdo representa una evolución estructural del crédito inmobiliario, que combina seguridad jurídica, solvencia institucional y previsibilidad para el comprador”, señaló ICBC Argentina en su comunicado.
Desde IRSA destacaron que la alianza “no solo facilita el acceso a la vivienda, sino que impulsa el desarrollo de nuevos instrumentos financieros que fortalecen al sector inmobiliario y a la economía real”.
El impacto potencial es considerable: el modelo de hipoteca divisible podría reactivar la construcción y el crédito, al permitir que desarrolladores, bancos y compradores operen bajo un esquema compartido de garantías y riesgos.
Durante el FinHábitat 2025, los especialistas coincidieron en que la clave para que las hipotecas divisibles funcionen era la decisión del sistema financiero de adoptarlas. Ese diagnóstico se cumplió en tiempo récord.
“El paso del concepto a la ejecución marca un antes y un después. Este acuerdo demuestra que el mercado argentino puede generar innovación institucional incluso en contextos complejos”, señaló un disertante del workshop al ser consultado por el Foro.
El Foro de la Vivienda Rosario había planteado durante el evento la necesidad de “prepararse para cuando lleguen las oportunidades”. Hoy, el anuncio de IRSA e ICBC parece confirmar aquel mensaje con precisión simbólica.
Aunque todavía se trata de una experiencia inicial, el acuerdo podría convertirse en un caso testigo para el mercado financiero e inmobiliario argentino. Si la modalidad se consolida, permitiría replicar este tipo de créditos en desarrollos en todo el país, mejorando el acceso a la vivienda y dinamizando la construcción.
“Comenzó a llover sopa”, podría decir aquel empresario rosarino. Y, como en FinHábitat, quienes llevaron la cuchara estarán listos para aprovecharla.